¿Debe formarse el CEO en gestión de la reputación?

Disponer de una buena reputación afecta directamente al valor de marca. En las organizaciones hay dos personas que deben velar por ella: el máximo responsable de la empresa y el director de comunicación. El segundo, sin la sensibilidad del primero, no podrá realizar eficazmente su trabajo.

La reputación es la opinión, consideración, prestigio o estima que se tiene a alguien o algo. Personas y empresas aspiran a tener una buena reputación. ¿Pero qué responsabilidad tienen los CEO´s de las empresas para construir una reputación sólida? ¿Y qué habilidades tienen para hacerlo? A la primera pregunta, la responsabilidad es completa, ya que es imprescindible proteger ese bien intangible que tiene un impacto directo en el valor de marca. Sobre la segunda pregunta, sería conveniente que se fomentara un mayor aprendizaje.

Para transmitir confianza hay que ser coherente

Normalmente un presidente o director general sensibles al concepto de reputación corporativa son personas que actúan movidos por una capacidad autodidacta de entender que, si el mundo cambia y el consumidor también, las empresas están obligadas a redefinir la forma en la que se comunican con sus grupos de interés. Esta reputación es resultado del comportamiento desarrollado a lo largo del tiempo, de la coherencia entre lo que se hace y lo que se dice y de la capacidad de establecer un dialogo honesto con la sociedad.

Algunas escuelas de negocio ya forman a sus directivos en reputación corporativa

Algunos prestigiosos centros, como la Escuela de Negocios de la Universidad de Oxford, ya incluyen en sus nuevos programas para directivos conocimientos sobre gestión de la reputación. En la actualidad, ya no es suficiente disponer de un responsable de comunicación (en el mejor de los casos cuando lo hay) sino que es necesario que el CEO también tenga una formación básica en comunicación para poder alinear eficazmente el discurso público con la actividad que se realiza.

Algo tan elemental, hemos tardado años en conceptualizarlo y en aplicarlo. Roger Bolton, presidente de una de las asociaciones Internacionales de profesionales de la comunicación de más prestigio, ya habla de la urgencia de transformar las empresas ante un mundo cambiante.

Todo se resume en una sencilla máxima: si quieres ser una empresa de confianza, debes ser digno de confianza. Y, para ello, el principal garante debe ser el CEO de la organización, mientras que el Dircom (si es interno) o la consultora de comunicación (si es externa) deben ser los estrategas capaces de dirigir los procesos comunicativos, los constructores de las relaciones con los stakeholders y  los creadores de mensajes adecuados.

El CEO que entiende la comunicación como algo estratégico y que se preocupa de cómo gestionar la reputación de su organización, es un directivo que tendrá al profesional de esta área como su mejor aliado.

 

Maite Llopis, Directora General de MCS