LOS ÚLTIMOS 35 AÑOS

Bueno Buster, querido amigo, siempre he creído en la Kabbalah, quizás porque este mundo esotérico ha estado relacionado con el judaísmo y los esenios durante siglos y también muy próximos a nuestras raíces alemanas de orígenes hebreos.

La Kabbalah te lleva hacia el árbol de tu vida y así madura tu conocimiento que, de una forma u otra, resulta un sinónimo de libertad.

En algunas ocasiones he publicado mis monólogos que, con tus habituales silencios, era una perfecta terapia para superar lo malo e inclusive lo bueno de mi vida personal o profesional.

La kabbalah me descubrió hace años que mi número de lección de vida es el 6. Resulta curioso pero la numerología adquirió para mi, un enorme sentido.

MCS lo fundé hace 35 años, y con estos últimos tres años llegó la peste política y un virus maligno que masacró a miles y miles de personas en los cinco continentes.

Tu país fue azotado por un Presidente que le colgaban sus miserias tan ridículamente como sus corbatas. Los periodistas, mis colegas, se buscan la vida y, algunos han vendido su alma y la pluma, bueno ahora el ordenador, con aquellos que en la política han hecho su profesión. La mayoría, ridículos, incultos, ávidos por recibir a cambio de nada un buen sueldo.

Pero soy un 6, empecé de cero con gran esfuerzo, fundé más de una empresa, arriesgué lo que no tenía y mucho más. Tengo una familia sólida con unos hijos que están enamorados y muy preparados de sus respectivas carreras.

¿Soy un 6 y quiero abandonar? ¿Qué pensarán mis pocos, pero grandes amigos, si me rindo? Mi esposa, arquitecto de nuestra familia y de mucho más, ¿entenderá que su 6 cierre puerta al salir? puede dudar, pero sería tan solo un instante.

Pero ayer, buceando entre los miles de libros de nuestra biblioteca descubrí un ejemplar publicado cuando tu Buster escasamente tenías 28 años. La Kabbalah de nuevo llamó a la puerta del 6.

La obra fue editada en 1923 cuando la Asociación de la Prensa diaria de Barcelona, publicó el numero 1 de su Anuario. Verás en la portada que reza «Vida de Periodistas ilustres«. A la sazón presidía la entonces digna institución, Eugenio de Ors, primo de mi abuela materna. ¿Pero, como apareció ayer ese vetusto libro guardado entre tantos y tantos? Solo hay una razón, debió pertenecer a mi tío Francisco Ors, periodista en La Vanguardia que tuvo el honor de cuidar ese rotativo, mientras la Guerra Civil ocupaba la ciudad y los propietarios de dicho medio, se radicaban en Portugal.

Su lectura fue apasionante, los textos escritos tanto en catalán como en castellano, es un compendio histórico del periodismo de la época a partir de Pi y Maragall.

Pero quiero resaltar del discurso de Eugenio de Ors cuando inauguró la Galería de Periodistas ilustres, Juan Mañé y Flaquer, José Ixart y Miguel de los Santos Oliver, una frase única para las nuevas generaciones y muy de actualidad:
«Si en el más noble sentido de la palabra, un periodista es un maestro, un educador de adultos, hay aquí tres educadores, tres maestros ocupados en una larga labor reformistas sobre la burguesía de Barcelona.»
Claro, no?…

Mi tío cumplió su cometido y no abandonó La Vanguardia. Fue responsable. Yo no lo conocí, murió muy joven, pero gracias a su viuda, mi tía Pepa, yo soy periodista.

Buster, soy un 6 y la Kabbalah me ayudará. Debo seguir. No abandonaré. Un 6 es responsable. Aunque sea un Julio cualquiera.

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